Capítulo 96. Buscando rastros.
Casa de Bruno, Polanco. 05:15 AM.
La madrugada en la Ciudad de México tenía un peso específico, una densidad que aplastaba los pulmones. En la sala de la casa de Bruno, el aire estaba viciado por el olor a café quemado, alcohol medicinal y miedo rancio.
Bruno no se había movido del sofá. La morfina le había quitado el filo agudo del dolor físico, dejándole un zumbido sordo en el pecho, pero su mente luchaba por mantenerse a flote en medio de la neblina química. Miraba la pantalla apagada del te