Capítulo 81. Reclamando a su mujer.
—Eres hermosa —dijo él, mirándola.
—Cállate.
Camila se inclinó.
Su lengua encontró el pecho de Arthur, lamiendo el sudor salado de su piel. Bajó lentamente, marcando un camino húmedo por sus abdominales, sintiendo cómo se contraían bajo su boca.
Cuando llegó a su erección, Arthur gimió.
Un sonido ronco, animal, que la hizo sentir poderosa.
Camila lo tomó en su boca.
Arthur maldijo en voz baja, su mano yendo a su cabello, sin forzar, solo sintiendo.
Ella lo probó. Lo lamió. Lo devoró con una ham