Capítulo 74. Votos de sangre.
Sala Principal del Penthouse.
La marcha nupcial no sonó. En su lugar, el cuarteto de cuerdas empezó a tocar una pieza de Ludovico Einaudi. Melancólica, intensa, hermosa. Una música que hablaba más de destinos inevitables que de cuentos de hadas.
Bruno Ávalos ofreció su brazo derecho. Su cara era una máscara de granito, luchando por mantener la compostura.
—¿Estás segura? —susurró Bruno, sin mover los labios, mientras daban el primer paso sobre la alfombra persa.
Camila apretó el brazo de su pa