Capítulo 73. La novia solitaria.
Camila se miró en el espejo de cuerpo entero del vestidor. El vestido que Arthur había elegido para ella colgaba de su cuerpo como una segunda piel de seda fría.
No era un vestido de princesa. No había encaje, ni tul, ni vuelo.
Era una columna de seda crepé, escote halter que dejaba los hombros y la espalda entera al descubierto, y una caída recta hasta el suelo que marcaba cada curva sin necesidad de apretar.
Era minimalista. Moderno. Y obscenamente elegante. Era uno que había visto en una rev