Capítulo 75. La jaula se cierra.
La despedida fue una tortura china. Lenta. Dolorosa. Llena de sonrisas y abrazos que se sentían como despedidas definitivas.
La sala, que hacía unas horas bullía con la energía caótica de Nathan y las risas de Leo, empezaba a vaciarse. Los camareros recogían las copas de cristal vacías.
El cuarteto de cuerdas guardaba sus instrumentos en estuches negros que parecían ataúdes pequeños.
Victoria se acercó a Camila. Caminaba despacio, con su mano en el vientre de cuatro meses. Se veía agotada, au