Capítulo 41. La mentira perfecta
Bruno Ávalos llegó al Hotel Four Seasons como un hombre poseído. No le importó que fueran las diez de la noche. No le importó que su camisa estuviera arrugada y manchada de polvo del departamento viejo. Subió al piso de la suite presidencial ignorando al conserje que intentó detenerlo.
Golpeó la puerta. Uno. Dos. Tres golpes secos.
La puerta se abrió. Victoria apareció. Llevaba una bata de seda color champagne y el cabello suelto. Se veía hermosa, pero su expresión era de hielo puro.
—Señor Áv