Capítulo 26. Los cuentos son mentiras bonitas.
—¿Un cuento? —Arthur sintió que el corazón le latía en la garganta.
—Sí. Como el de Cenicienta. O el de los dragones —explicó Hanna, acercándose a la mesa y tomando un lápiz negro—. Mami nos cuenta que era bueno y que nos quería y que se fue al cielo. Pero yo nunca lo he visto. —La niña lo miró con esos ojos azules penetrantes, demasiado listos para sus dos años y medio—. Los cuentos son mentiras bonitas, ¿verdad?
Arthur se quedó sin aire.
Ahí estaba. La confirmación.
Un padre sin rostro. Sin f