Capítulo 114. El beso de sangre.
Camila no apartó la vista. Los dedos de Arthur le quemaban la nuca. Su agarre era firme. Posesivo. Su ojo azul era un abismo. Exigía la verdad. No aceptaba dudas. No aceptaba miedo.
—Te amo —repitió Camila.
Las palabras salieron claras. Fuertes. Definitivas.
—Te amo, Arthur Sterling. Eres mío.
—Y tú eres mía.
Arthur soltó un gruñido. Un sonido animal que vibró en su pecho roto. No esperó un segundo más. Acortó el milímetro de distancia. Estrelló su boca contra la de ella. No fue un beso dulce