Capítulo 113. El duelo.
Camila lo miró fijamente. Arthur mantenía la cabeza apoyada en la pared de madera. Tenía el ojo sano cerrado. Respiraba por la boca. El pecho vendado subía y bajaba con lentitud. Estaba exhausto. Pero a Camila no le importó. La viuda de hierro exigía respuestas.
Levantó las manos. Apoyó las palmas abiertas contra la madera de la pared, una a cada lado de la cabeza de Arthur. Lo acorraló.
—Eres un cobarde —disparó Camila. Su voz no tembló. Salió fría. Afilada. Arthur abrió el ojo derecho de go