Capítulo 11. Pecado entre sombras.
Renata llegó al baño de mujeres y se desplomó frente al primer inodoro que encontró. Las arcadas la sacudieron con violencia, pero su estómago estaba vacío. Solo logró expulsar un poco de bilis amarga.
Se apoyó contra la pared fría, jadeando. El mundo seguía dándole vueltas. “¿Qué diablos me pasa?” Pensó.
Ella nunca se mareaba. La tensión de la oficina era insoportable, pero esto no se sentía como estrés normal; se sentía como una enfermedad.
Se mojó la cara en el lavabo con agua helada y se mi