Capítulo 18. Mami, encontramos un amigo.
—Buenas tardes, señor —dijo Hanna, con una educación impecable que le habían inculcado en casa—. No estamos perdidas.
—Hola —dijo Harper, sonriendo. Tenía un hoyuelo en la mejilla izquierda. El mismo hoyuelo que Arthur tenía cuando sonreía de verdad.
Arthur se quedó paralizado. Su cerebro lógico le gritó: “Coincidencia. No sabes de quién son hijas”.
—¿Y su madre?
—Es una de las jefas.
Esas palabras tuvieron el efecto de una patada. “¿Serán hijas de Camila?” “Tranquilo. Muchos niños son rubios