JAZMÍN
Estaba sorprendida ante sus palabras, pero emocionada a la vez.
Ante aquella nalgada no hice más que obedecer a tales palabras bruscas.
Sentí entonces sus labios sobre mis muslos, mi corazón se aceleraba ante aquella caricia escandalosa.
Mi cuerpo se había encendido como una llamarada.
Han pasado tantos años desde su última caricia…
Sus labios subieron hacia el borde de mis bragas, bajándolas con lentitud. Besaba cada parte de mi piel, aferré las sabanas.
—Gabriel—jadee.
Mi cuerpo calien