JAZMÍN
Chocamos contra mi auto, mientras nuestras bocas se devoraban.
Mi cuerpo ardiendo bajo sus brazos.
Arañó y chupó mis labios, su lengua…
Me aferré tan fuerte a él, que no nos importó empaparnos, apenas nos separamos un poco cuando perdía el aliento.
—No quiero ir a casa—jadee en su boca.
Se separó un poco, apenas y pudimos mirarnos.
—¿Quieres ir a mi departamento?
—Sí—no perdí tiempo.
A las apuradas busqué mis llaves y se las di, me metió a mi auto y rodeó para subirse de copiloto.
No p