Imran hizo con Jazmín lo que quiso. Y ella no pudo resistirse ante el fuego que ese hombre despertó en ella.
Las cosas no pasaron a mayores, el simplemente se mästurbö mientras comió de la suavidad de Jazmín.
Cuando estuvieron satisfechos él se levanta como puede, busca una toalla húmeda, limpia a Jazmín quien permanece avergonzada con una almohada en la cabeza.
—¿Te gustó?
—Piérdete.
—Auch, eso me dolió. ¿Me usas, disfrutas y me desechas?
—Déjame en paz. Yo no te pedí que hicieras algo como es