Imran se deja caer en una de las sillas altas de la isla de la cocina mientras Zaid abría un par de cervezas.
El ambiente estaba cargado de cien mil emociones, pero el alcohol ayudaba a aliviar un poco la tensión. Zaid toma un trago y mira a su primo con seriedad.
—Escucha, hermano. No puedes seguir permitiendo que tu familia se meta en tu vida. Siempre van a interferir. Si realmente quieres estar con Jazmín, llévatela lejos. A ella y a la bebé. Puedes trabajar donde sea, no dependes de nadie.