55. Todo se desarma al mismo tiempo.
El camino de regreso se extiende más de lo que marcan las calles, porque cada paso arrastra lo que acaba de romperse en la empresa y lo mezcla con una inquietud que crece sin forma definida, una presión constante que no me deja pensar en una sola cosa sin que otra la atraviese, y aun así avanzo con la necesidad urgente de llegar, de entrar, de comprobar que al menos acá adentro algo sigue en su lugar.
Empujo la puerta con un movimiento rápido, casi brusco, y apenas cruzo el umbral percibo una q