149. El hombre que conocía todos los secretos.
La habitación quedó sumida en un silencio tan profundo que alcancé a escuchar el suave zumbido del monitor cardíaco conectado a Adrián.
Nadie habló.
Nadie se movió.
El hombre permanecía junto a la puerta con las manos relajadas frente al cuerpo, sin intención de acercarse, como si comprendiera que cualquier paso de más podía convertir aquella conversación en un desastre antes incluso de comenzar.
Observé a Adrián.
La tranquilidad que había conseguido recuperar durante las últimas horas desapare