112. Te pensé todo el día.
La puerta se cierra detrás de nosotros con un sonido seco que marca el límite entre todo lo que queda afuera y lo que se instala acá adentro, y apenas doy dos pasos siento cómo el cuerpo empieza a soltar la tensión acumulada del día, como si cada músculo encontrara permiso para aflojarse en cuanto Adrián se acerca.
Dejo el bolso sobre la mesa sin mirar, girando hacia él con una claridad que no necesita explicación, porque lo que se construyó durante todo el día encuentra ahora una salida direct