113. Todo fluye.
El amanecer entra por la ventana con una luz suave que se desliza sobre la piel y marca el inicio de un día que se siente distinto desde el primer instante, porque algo en mí ya no duda, algo se ordena con una claridad que nace tanto de lo que pasó anoche como de lo que sé que viene, y mientras permanezco recostada unos segundos más, percibo la cercanía de Adrián como una presencia que calma y al mismo tiempo enciende.
Giro el rostro hacia él con un movimiento lento, observando cómo la luz dibu