10. No es el día indicado.
El café con José termina siendo más tranquilo de lo que esperaba, casi incómodamente normal, porque durante un rato deja de ser el hombre que me puso contra la pared en aquella sala y se comporta como alguien cercano, atento, incluso agradable, y eso me confunde más de lo que me gustaría admitir, porque voy preparada para otra cosa, para tener que esquivar insinuaciones o condiciones, pero nada de eso pasa, y esa ausencia de presión termina descolocándome más que cualquier intento de acercamien