9. Once no es lugar para ti.
Salí de la oficina cuando ya era de noche, con el cuerpo pesado y la cabeza todavía más cargada, como si todo el día se hubiera quedado girando dentro de mí sin darme un momento real para soltarlo, porque aunque había trabajado sin parar, aunque había cumplido con todo, lo que más me pesaba no eran las tareas, eran las sensaciones.
Adrián.
Su forma de mirarme, de tocarme apenas, de dejarme en ese punto medio donde no pasaba nada… pero pasaba todo.
Caminé hasta la parada con la mente enredada, r