Mundo de ficçãoIniciar sessãoEmma dormía profundamente, sumida en un letargo provocado por el toque de Salvatore. No estaba inconsciente, su respiración era estable, su pecho se elevaba con suavidad… pero en su cuello aún quedaban las marcas, como un cruel recordatorio de cuán cerca había estado de morir. Las huellas del demonio que la había sujetado con brutalidad eran rojas, profundas, y rompían la calma de su descanso como una sombra sobre su piel.
Clara,







