Mundo ficciónIniciar sesiónLas brasas del infierno ardían bajo sus pies, pero no era el calor lo que hacía sudar a Kael. El demonio avanzaba a paso firme por los pasillos de piedra negra, flanqueado por estatuas torcidas y gárgolas que parecían respirar. Llegó al umbral donde Damián se recuperaba, una cámara oscura iluminada apenas por fuego azul. El aire se sentía denso, saturado de poder contenido.
Damián estaba sentado sobre una gran piedra, con e







