Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl viento en el santuario era distinto. No movía el cabello, pero sí calaba los pensamientos. No tenía temperatura, pero cargaba el eco de miles de voces olvidadas.
Clara se acercó a Emma, aún temblando. Su respiración era irregular, y su rostro pálido.
Kael se colocó delante de ambas, con los hombros tensos, como si su cuerpo entero fuera un escudo.
—No se separen de mí —advirtió con voz fi







