No quería imaginarme a quién entrenaba Jan, pero era consciente de que sabía de muchas mujeres que pagarían generosamente para ganarse un poco de atención de alguien como él. Intentarían tontear con él y no tenía del todo claro si él era de esos a los que les gusta seguir el juego a cualquier mujer bonita que estuviera dispuesta a abrirse de piernas o se limitaría a mantenerse a una relación meramente profesional. Mejor no pensar mucho al respecto.
Tampoco quería imaginarlo sudado. O sin camise