Mundo de ficçãoIniciar sessãoFausto miró a Valentín y al montón de lobos que había en su comedor. No parecía muy contento de dejar a Valentín con aquel panorama, pero obedeció sus órdenes y se marchó de allí junto a los otros vampiros. Una bola peluda, la pequeña Sally, llegó trotando hasta el comedor y se frotó feliz contra el lomo de su hermano Ned. Pude sentir un suspiro satisfecho en Ned, aunque aún había cierta ansiedad en él. Sonreí.
—Luna está bien, aunque creo que está durmiendo bajo el efecto de un sedante —le tranquilicé—. Ella vino a buscarme cuando secuestraron a Sally y a dos amigas suyas.
—¿Quiénes? —preguntó Jan.
—Humanos —le dije encogiéndome de hombros—. Uno de ellos me confundió con mi madre.
—¿Qué quieres decir? —me preg







