Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe desperté sobresaltada. Las pesadillas de aquella noche volvieron a mí. Otra vez. Jan seguía dormido a mi lado pero me apretó contra su pecho de forma instintiva mientras lanzaba un suave gruñido bajo, como si quisiera advertir a mis pesadillas que me dejaran en paz o se las verían con su lobo.
Sonreí al notar su cuerpo contra el mío, el olor de su piel, impregnado por el olor de mi propio cuerpo. Estar junto a él era la única cosa que conseguía calmar mis inquietudes. No es que tuviera un poder real sobre ellas, pero de alguna forma ayudaba. Intenté cerrar los ojos y volver a dormirme, pero no pude evitar que mi mente vagara sin rumbo. Había tantos cambios en mi vida, que abrumada era quedarse corto. Podría sobrevivir con lo de ser medio lobo, medio vampiro. Con lo de pasar de vivir entre humanos puros a compartir mi comida con los cambiantes, en plena reserva de Sita, con mi







