Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas tres lobas miraron a Fausto con desconfianza y empezaron a gruñir por lo bajo, casi como una costumbre al encontrarse a un nuevo vampiro. Supongo que después de nuestro alocado rescate, al menos les habían dado un voto de confianza a Valentín y a Roman.
—¿Cómo está Luna? —le pregunté ignorando su ceja alzada y su mirada fija en las lobas. No me contestó, se giró en dirección a Valentín y observó cómo servía un generoso vaso de color oscuro repleto hasta los topes a Roman.
—Bebe —fue lo único que le dijo a su amigo mientras se giraba en dirección a Fausto—. Busca a un par de hombres de confianza y patrulla alrededor del edificio. Va a venir un grupo de lobos, posiblemente bastante nerviosos. Diles que Atlantic y las lobas están bien. Haz que entren por el aparcamiento, con un poco de suerte no se desatará







