••Narra Connor••
El whisky tenía ese algo atrayente que no se podía explicar. Sabía amargo, fuerte, quemaba la garganta y muchos les parecía asqueroso, y aún así, me gustaba. Emborracharme era una tarea difícil para mí. Mi cuerpo soportaba altos niveles de alcohol.
Miré el calendario en la pantalla del celular.
Diez días.
Solo faltaban diez días para que las pastillas de Cambridge se acabarán.
Muchos pensarían que era poco, pero a mí se me hacía una eternidad. Necesitaba acabar con esta