••Narra Catrina••
Mi bebé. Mi pequeña. Era tan frágil, casi no pesaba y aún así, tenía miedo de que se cayera, de que la agarrara con más fuerza de la que debía y la terminara lastimando.
Lloraba con fuerza, llena de vida. Algo que pensaba muy lejano, una fantasía. Pero mi bebé estaba viva, sin necesidad de respirador.
Sus ojos permanecían cerrados, pero sus manos se agitaban con fuerza al ritmo en que su boca se abría para emitir sonidos que a muchos podría llegar a aturdirles.
—Cayetana —Me