Los días en el hospital se transformaron en semanas. Jade no se separaba de su padre. Se había convertido en su sombra, su enfermera personal, su guardiana. Pasaba horas a su lado, monitoreando su respiración, revisando los pitidos constantes de las máquinas que ahora eran el latido rítmico de la nueva vida de Morgan. Hablaba con los médicos y enfermeras sin cesar, absorbiendo cada instrucción, cada advertencia.
Su vida giraba en torno a la recuperación de su padre.
—Papá, tienes que tomar tus