La decisión de aceptar la cita con Robert Blackwood había dejado a Jade con una inquietud persistente. Había accedido solo por las respuestas, por la necesidad de comprender un pasado que la había marcado tan profundamente. Sin embargo, una parte de ella temía lo que él pudiera decir, y lo que pudiera pedir.
El día de la cita, Jade se vistió con algo sencillo, pero elegante, un vestido ligero que le permitía sentirse cómoda y, a la vez, distante de la Jade sexosa que Robert conoció. No quería d