El eco de sus gemidos aún vibraba en el pequeño baño mientras la urgencia del momento comenzaba a ceder, reemplazada por una electricidad diferente, más íntima y cargada de una complicidad peligrosa después de una corta jornada acalorada.
Jade yacía ligeramente recostada contra el lavamanos, sus ojos oscuros aún dilatados por la pasión y su respiración agitada. Blackwood, aún muy cerca, la observaba con una sonrisa lenta y profundamente satisfecha, sus dedos rozando su piel desnuda, como si no