El corazón de Jade latía con furia contra sus costillas, en un tamborileo salvaje que resonaba en el silencio sofocante del baño.
Se apoyaba contra la puerta, y su reflejo en el espejo una imagen distorsionada de agitación y deseo reprimido. Cada fibra de su ser gritaba, urgiéndola a calmarse, a recuperar el control, pero el encuentro con Blackwood había encendido una llama indomable en su interior, una. La vergüenza por sus propios anhelos prohibidos se mezclaba con una excitación peligrosa, u