El jet privado de Hywell aterrizó con una suavidad apenas perceptible en una pista remota del aeropuerto de Los Ángeles.
Había transcurrido casi un año desde que Jade y Hywell se habían embarcado en su extraordinaria odisea nupcial alrededor del mundo, un torbellino de culturas, paisajes y celebraciones que había transformado a Jade de maneras que nunca creyó posibles.
La mujer que bajó del avión no era la misma que había subido a él doce meses atrás. Era toda una mujer de mundo, con un brillo