Irene
Traté de calmarme en el baño, estaba ansiosa y destrozada por lo mala persona que era, engañaba a Doménico, sí también a Delfina y la familia de Máximo, a su padre y su madre quienes siempre eran tan atentos conmigo y yo acostándome con su hijo casado. Pensaba en Camilo y en Ada. Suspiré y salí de prisa del baño, cansada de ver mi propio reflejo ¿En quién me había convertido?
Doménico me recibió en sus cálidos brazos cuando volví junto a él, besó mis cabellos y me meció, se sentía bien, q