La boda
Irene.
Mi hermana me excluyó de su boda, pero yo no haría lo mismo. Ella formaba parte de mi cortejo a pesar de las protestas de Máximo.
—Es mi hermana, ¿Cómo pretendes que no la invite a ser mi dama de honor?
—No sé, como ella es tan perfecta y pura, te estás casando con dos muchachos ya.
Y ahí estábamos, por fin, el día de nuestra boda. Tomaba mis medidas de nuevo porque después del parto mi cuerpo cambió un poco y era el día de la boda, por estar amamantando a la niña no me había