En un pueblo tan pequeño como este, se creería que es absolutamente imposible que una persona se pierda buscando una dirección, sin embargo aquí estoy yo, dando por tercera vez la vuelta a la manzana sin lograr encontrar la estúpida casa. Tal vez debería tomar esto como una intervención divina y abortar la misión.
Resignada sigo derecho en la misma cuadra en que he estado los últimos diez minutos y justo antes de girar a la derecha mis ojos se topan con la inmensa casa que se encuentra adornand