Seis meses después
Faltan cinco minutos para que las puertas sean abiertas al público. Tengo las manos sudando y el corazón latiendo desenfrenado dentro de mi pecho. Es increible todo lo que mi vida ha cambiado en los últimos meses. Papá ha vuelto a vivir en Manhattan hace apenas un mes y medio; yo he decidido quedarme y hacer mi vida, al menos de momento, en River Hills; tuve que insistirle y prometerle que le llamaría a diario hasta que al final accedió. Él también tiene derecho a continuar c