Despertar hace dos días en el hospital luego de todo lo sucedido ha sido como despertar de una pesadilla; los monstruos que me acechaban ya no están a la vista, pero la sensación de pánico e incertidumbre perdura en mi mente y en mi piel durante un tiempo; en especial luego que mi padre me explique cómo fue que llegó hasta Jenkins, la ayuda que recibió por parte de los chicos y del abuelo de Nate, quien me dijo fue el responsable de los hombres armados que vi en la cabaña y que ahora nos están