Despertamos a las cinco de la mañana y abordamos el avión rumbo al Eastern West Virginia Regional Airport a las seis y media para aterrizar en la ciudad de Martinsburg a las siete y cincuenta y ocho, desde ahí tomamos el auto de Luke que continuaba en el parqueadero —haciendo crecer una cuenta generosa de dinero—y partimos hasta River Hills. Todo la ciudad está invadida por el aire festivo que atestigua que se avecinan las fiestas, me sorprendo al darme cuenta que ni siquiera había pensado en e