81. Cenizas
Roxana
Vi el auto alejarse desde la ventana de la cocina y me quedé ahí, hasta que desapareció en la curva que bordeaba los olivos.
—Roxana.
La voz suave de Lucía me devolvió al presente cuando su mano se posó en mi hombro. Eso bastó para desmoronar mi autocontrol y me abracé a ella, enterrando el rostro en su hombro.
—Estuve a punto de estallar, de sacarles los ojos a ambos —confesé contra su cabello—. Solo me contuve porque yo me puse en esta posición.
Sus brazos me rodearon con firmeza, y ag