70. Alianzas
Roxana
Deslicé la mano a mi lado sin abrir los ojos, solo para saber si debía simular seguir durmiendo, pero para mi alivio, el lado de la cama donde debería estar Valentino estaba frío.
Me incorporé despacio y al frotar mi rostro para despejarme me quejé porque el corte en el labio había formado una pequeña costra durante la noche.
Cuando estiré los brazos, una punzada en el abdomen me recordó su puño. Toqué la zona con cuidado y cerré los ojos, pero los fragmentos de lo que sucedió anoche re