52. Cara a Cara
Roxana
El domingo llegó cargado de tensión. Lo noté apenas bajé a la cocina esperando encontrarla vacía, pero Valentino ya estaba allí, preparando el desayuno de Andrea con una meticulosidad que me resultó obscena.
Había despachado al poco servicio que le gustaba ver en casa ese día y llevaba puesta su camiseta del AC Milan, la misma que había comprado para Andrea y que mi hijo usaba cada vez que quería impresionarlo.
El niño que prefería los libros a los deportes había aprendido que comparti