51. Entre Amenazas
Roxana
El teléfono temblaba entre mis manos aún después de que Alessandro terminara la llamada. Ese: «Debemos hablar» no fue una invitación, sino una orden. Y el tono que había usado me hizo cerrar los ojos y apoyar la espalda contra la puerta del baño.
No era posible que por la discusión que habíamos tenido esta noche intentara perjudicarme. No lo creía capaz.
—Roxana, ¿estás bien? —La voz de Valentino al otro lado de la puerta me sobresaltó.
—Sí, ya salgo —logré articular, aunque mi voz so