37. Verificando las reglas del juego
Alessandro
Tomé la curva hacia Quantum cuando mi teléfono interrumpió el noticiero que escuchaba, pero no reconocí el número.
—Di Marco —respondí por el manos libres.
—Alessandro, el chico de oro de la familia. —La voz rasposa me transportó dos décadas atrás—. Pietro Salvi, del Corriere. El mismo que expuso los excesos de tu pa…
Mi mandíbula se tensó.
—Sé quién eres. ¿Qué quieres, Salvi?
—Intenté hablar con tu hermano esta mañana, pero me colgó. Gran error. —Una pausa calculada—. Estoy terminan