38. Revelaciones que destrozan
Alessandro
Quién iba a decir que mi venganza contra mi padre sería tan redituable. La alianza nos había conseguido la modernización de un proyecto residencial en Roma.
Uno de esos planos ocupaba la mesa de reuniones cuando vi al chico de los recados tras la puerta de cristal.
—Lleva este paquete hasta las manos de Roxana… Di Marco. —Puse la mano sobre los fajos de billetes dentro de la pequeña caja y el chico asintió—. Si ella no está, la esperas. En sus manos, ragazzo.
Salió sin hacer pregunta