Vladimir no regresó al departamento, en su lugar se fue con Lev a la mansión Neizan, necesitaban hablar con Dima, el único que podía despejar las dudas del zar de la mafia rusa.
—Órga bienvenido, Lev, no te he visto por aquí estos días. —saludo Dasha en el momento en que los vio ingresar, y automáticamente su mirada rastreó el lugar buscando a una morena que apreciaba como una hija de sangre. —¿Dónde está Lucya?
—Hola, madre, ella se quedó en la ciudad, ¿dónde esta Dima? —antes de responder Das