Lev sentía que el mundo se desmoronaba bajo sus pies; una angustia hirviente le revolvía las entrañas ante el pensamiento de perder a Lucya, su hermana, como si el destino quisiera arrancarla de su lado sin piedad. No podía, ni quería, quedarse de brazos cruzados mientras el plan de Lukyan la ponía en un peligro tan real y cercano, aunque Vladimir continuara aferrándose al autoengaño de que se trataba de una situación bajo control. Desbordado por el miedo, el moreno no dudó en enviar un mensaje