Nurbia estaba suspendida gracias a la cuerda que envolvía su cuerpo y sujetaba sus manos tras su espalda, sus grandes pechos colgaban gracias a la gravedad, a la vez que la delgada soga, casi evitaba la circulación de sangre en ellos, ya que giraba alrededor de ellos, apretándolos, provocando que se hincharan ante la presión, dejándolos completamente rojos y separados, su boca salivaba sobre el gran falo de Artiom, mientras éste sujetaba con una de sus manos un manojo de su cabellera rojiza y